Flipped Classroom: Invertir el aula en el aprendizaje

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Los avances tecnológicos promueven la creación de nuevos modelos de aprendizaje más dinámicos y adaptados a las necesidades de la sociedad. En el siguiente artículo hablaremos del modelo pedagógico Flipped Classroom o Aula Invertida, en qué consiste, sus beneficios y cómo aplicarlo.

¿Qué es el modelo Flipped Classroom?

Flipped Classroom o Aula Invertida es un modelo pedagógico que delega algunos procesos de aprendizaje fuera del aula para propiciar la interacción y el debate de ideas en clase. La principal característica de este método es el cambio de rol del profesor. Este, pasa de ser un profesional que expone unos conocimientos a un conductor o guía del proceso educativo de los alumnos. Por tanto, ya no expone temario tras temario, sino que simplemente guía al alumno, el cual se convierte en el protagonista de la creación de contenidos.

¿Cómo funciona?

El Aula Invertida, tal como indica su nombre, invierte el sistema educativo tradicional. Es decir, los alumnos prepararán las lecciones y temarios en casa para, posteriormente, realizar los deberes en clase y organizar actividades más interactivas. El objetivo es que la clase se convierta en un espacio de análisis de ideas, de debate y de imaginación.

Los impulsores de este modelo fueron dos profesores estadounidenses de Química, Jonathan Bergmann y Aaron Sams, quienes observaron cómo los alumnos perdían tiempo en clase. Ante esta situación, decidieron invertir todo el proceso educativo, hecho que permitía a los alumnos hacer hincapié en las necesidades de cada uno de ellos.

¿Cuáles son sus beneficios?

Si tanto profesor como estudiantes consiguen invertir su rol, los beneficios que proporciona este modelo pedagógico son:

  • Mayor compromiso e implicación de los alumnos, tanto en clase como fuera de clase.
  • Ayuda a los estudiantes a mejorar la comprensión de los conocimientos.
  • Aprovechamiento del tiempo de los alumnos en el aula, ya que asisten a clase con conocimientos aprendidos.
  • El profesor puede prestar especial atención a aquellos conceptos más complicados o que no se han procesado correctamente.
  • Los alumnos pueden acceder a los contenidos en cualquier lugar, tanto en clase como en casa.
  • Crea un ambiente de aprendizaje colaborativo y analítico en el aula.
  • Personalización de las clases y adaptación al ritmo de los estudiantes.  
  • El profesor tiene una relación más cercana con los alumnos.
  • Se fomenta el trabajo en equipo y la colaboración entre estudiantes.

¿Cómo lo aplicamos?

Primero de todo, el profesor ha de facilitar a los alumnos todo el contenido, tanto escrito como audiovisual. Además, deberá escoger qué herramientas utilizará. Algunos ejemplos son:

  • Crear un canal de Youtube y subir vídeos semanalmente. Es recomendable que los vídeos no superen los 10 minutos.
  • Aportar enlaces de interés para reforzar la comprensión del contenido.
  • Estudios que afirmen o refuten conceptos.
  • Crear PDFs interactivos.
  • Utilizar las redes sociales para comunicar y compartir contenido útil o incluso para crearlo y propiciar el debate.
  • Utilizar aplicaciones móviles para realizar cuestionarios y fichas de evaluación.

Lo siguiente sería proponerles un reto para la clase presencial de modo que los alumnos utilizarían parte del contenido del que disponen para superar el reto o caso práctico de la mejor forma posible

Por último, en la clase presencial el papel del profesor sería escuchar las soluciones al caso que presentó (o si planteó un debate escuchar las argumentaciones) y actuar de mediador y guía para llegar a la solución más efectiva o en línea con lo que desea que aprendan.

El ciclo se iría repitiendo con los distintos objetivos pedagógicos que el profesor desee que los alumnos alcancen.

Estos son solo algunos ejemplos que podéis implementar, existen muchísimos más. ¿Habéis utilizada ya este método? ¿Qué os parece?

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